Benévolo castigo el ser bendecido con un lastre viviente. Irracionalidad e impetuosidad hecha carne que deambulan en busca de una buena disputa que le sacuda el corazón.
Desprovisto de sentido común, lanza falacias y medias verdades a la cara de sus adversarios. Furia desmedida envuelta en un reproche infantil, característico en seres rectos y perniciosos.
Memoria volátil y pasajera en sus errores, y fotográfica en los ajenos. Prisionero de las opiniones públicas, y falto de empatía con sus más allegados.
Lleno de inseguridades e infelicidad, fabrica murallas infranqueables que le aislan más aún del prójimo. Un ser incapaz de verbalizar el contenido de su corazón y enemigo primero del diálogo.
Vergüenza y soledad. Tristeza disimulada. Mediocridad mal escondida. Desgracia superlativa. Un ser maquillado para el populacho, cuya máscara no dura más de dos meses de convivencia.
Véase: Eduardo Inda, Alfonso Rojas o Marhuenda
ResponderEliminarTu padre... Bene...Benévolo castigo.... Hijo de puta, qué guapo.
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