domingo, 6 de julio de 2014

Benévolo castigo

Benévolo castigo el ser bendecido con un lastre viviente. Irracionalidad e impetuosidad hecha carne que deambulan en busca de una buena disputa que le sacuda el corazón.

Desprovisto de sentido común, lanza falacias y medias verdades a la cara de sus adversarios. Furia desmedida envuelta en un reproche infantil, característico en seres rectos y perniciosos.

Memoria volátil y pasajera en sus errores, y fotográfica en los ajenos. Prisionero de las opiniones públicas, y falto de empatía con sus más allegados.

Lleno de inseguridades e infelicidad, fabrica murallas infranqueables que le aislan más aún del prójimo. Un ser incapaz de verbalizar el contenido de su corazón y enemigo primero del diálogo.

Vergüenza y soledad. Tristeza disimulada. Mediocridad mal escondida. Desgracia superlativa. Un ser maquillado para el populacho, cuya máscara no dura más de dos meses de convivencia.



3 comentarios:

  1. Véase: Eduardo Inda, Alfonso Rojas o Marhuenda

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  2. Tu padre... Bene...Benévolo castigo.... Hijo de puta, qué guapo.

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  3. Casi 12 años después, me vuelvo a pasar por aquí para dejar por escrito... Que fue sin lugar a dudas la mejor entrada de este blog. Te extraño, amigo mío...

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